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El mito, Story nº 6

¿Mr. Waldorf? Me pregunto de dónde llega este misterioso caballero que aparece en el momento perfecto, tan elegante y cautivador, y que, luego, sin avisar, se esfuma, desvaneciéndose en la historia, consolidando su mito, acariciando su leyenda. Si hubo algún hecho importante, él pasaba por allí, aunque no se sabe bien de qué manera; si provocándolo, afirmándolo, completándolo…Levemos de espaldas y con esmoquin, le intuimos en albornoz detrás de una sombrilla, o al fondo en la playa. Creemos que sin duda aquel fragmento de gabardina, o esa fracción de cuerpo al viento le pertenecen.

Este hombre transita, baila, por la historia, con soltura. Se escurre por los bordes, se pierde en la niebla, y aun así, da escala al territorio, presagia lo que vendrá, completa el paisaje. Domina los bordes de las imágenes, aun cuando los bordes sean interiores a la misma. El arte de sugerir, de abrir abismos. Quienes han tenido el honor de conocerle, no pueden evitar una cómplice y cautivadora sonrisa al pronunciar su nombre. Como quien evoca un acontecimiento inolvidable, pronuncian, despacio: Mr. Waldorf.

En el verano de 1915, Biarritz era un paréntesis extrañamente luminoso en una Europa embarcada en la segunda guerra mundial. En el Hotel du Palais, lugar de reunión de la crem de la crem, se bailaba hasta el amanecer. Por ese hotel y esos amaneceres se deslizó, y en honor a la verdad añadiremos que exquisitamente, Mr. Waldorf. Se deslizaban también, más públicamente notorios Mademoiselle Coco Chanel y su amante Arthur Boy Capel (jugador de polo, político y proveedor de tweeds, lanas y sedas). El 15 de julio, habían inaugurado la primera boutique de moda de la ciudad.

coco_chanelComo no podría haber sido de otra manera, Miss. Chanel y Mr. Waldorf, se encontraron en los márgenes. Fue una conversación singular en la orilla del mar, un desembarco. Sabemos que Mr. Waldorf se cruzó con la señorita Coco. Que ella se fijó en su elegante indumentaria, que fue mutua. Que entablaron conversación al borde del mar y del día y hablaron de tierras, de azules, de tejidos, esto es; de amor y de guerras. Hablaron hasta que vieron llegar, con los últimos rayos de luz, a los pescadores. Llegaban como llegan los restos a la orilla, sin poner objeciones a la línea del horizonte. No hablaron más.

Como todo acontecimiento realmente importante, este encuentro fue inefable, como también lo son Miss. Chanel y Mr. Waldorf. Y aunque Picasso garabateó Mr. en una uno de sus (desconocidos para muchos) dibujos de orillas marítimas, ese mismo verano, ningún documento parecía reflejar este encuentro que resultó definitivo para ambos. Hasta ahora. Mr. Waldorf, en honor a ese cruce de caminos estelares presenta la colección BLEU. Nada mejor que BLEU para sostener, en forma de excepcionales corbatas y pajaritas, la magia de este encuentro fugaz y eterno.